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08/04/19
La compañía, filial de la Corporación Nacional de Petróleo de
China, se ha encargado de la perforación de la mayoría de los
pozos petroleros de Cuba, donde introdujo un equipamiento de
alta tecnología que permite desde tierra alcanzar yacimientos en
aguas someras.
Sobre
la caseta de una torre de perforación petrolera ondean las
banderas de China y Cuba bajo el sol de la isla, como símbolo de
la cooperación que presta una compañía china en la búsqueda de
petróleo.
Unos 160 chinos de la compañía de perforación petrolera Gran
Muralla, la mayoría trabajadores de alta calificación y
experiencia, trabajan en la actualidad en Cuba con la estatal
Unión Cuba-Petróleo (Cupet), como parte de un acuerdo
gubernamental.
La compañía, filial de la Corporación Nacional de Petróleo de
China, llegó a Cuba en 2005.
Gran Muralla se ha encargado desde entonces de la perforación de
la mayoría de los pozos petroleros de Cuba, donde introdujo un
equipamiento de alta tecnología que permite desde tierra
alcanzar yacimientos en aguas someras.
El ingeniero Meng Fanji, hombre de 42 años, alto y locuaz, es el
subgerente en Cuba de Gran Muralla y superintendente de Salud,
Seguridad y Medio Ambiente, dos tareas que le absorben casi todo
su tiempo.
Nacido en la provincia china de Henan (este), desde hace 9 años
trabaja en Cuba y ya parece un cubano más, aunque aún no domina
el español y se comunica mejor en inglés.
"Hemos elevado la eficiencia de la perforación, bajado el costo
de la construcción de pozos y perforado varios de alta
producción, además de que hemos apoyado al descubrimiento de
nuevos yacimientos", aseveró Meng Fanji sobre el aporte de Gran
Muralla.
Meng Fanji acompaña en un recorrido a Xinhua a uno de los pozos
exploratorios, que desde lejos se anuncia con su torre de
perforación, donde ondean las banderas de los dos países sobre
una mole de hierro de unos 60 metros de altura y de 3.000
caballos de fuerza.
En el sitio se utiliza a instancias de los expertos chinos, la
técnica del lodo base de aceite, una mezcla de productos
químicos que permite avanzar de manera más rápida y segura en la
perforación, pues enfría y lubrica las barrenas.
Ese pozo, ubicado muy cerca del poblado costero de Boca de
Camarioca, a unos 120 kilómetros al oriente de La Habana, tiene
una profundidad vertical de 1.475 metros, pero se extiende mar
afuera por 4.692 metros, luego de modificar poco a poco la
trayectoria hasta lograr un ángulo de 89 grados.
Desde hace casi dos meses se trabaja ahí para alcanzar los 6.950
metros, el punto donde de acuerdo con los mapas geológicos, debe
haber un yacimiento de hidrocarburo.
El desplazamiento de los depósitos de combustible fósil hacia el
mar aumenta el potencial de gas y petróleo, pero al mismo tiempo
hace más difícil su explotación, pues obliga a perforar pozos
direccionales con gran inclinación y largo alcance.
A su vez, el director de perforación de Cupet, ingeniero Julio
Jiménez, señaló a Xinhua que los yacimientos "se extienden hacia
el mar, por lo que cada vez los pozos son más largos".
"Y para llegar a ellos se necesita de una tecnología de punta a
la que hemos accedido a través de la compañía Gran Muralla",
agregó Jiménez.
Gran Muralla utiliza en la isla cuatro equipos de perforación de
dos tipos distintos, ambos de alta eficacia.
La compañía china trabaja también en otro pozo de exploración,
ubicado en Celimar, a unos 15 kilómetros al oriente de La
Habana.
Esa perforación tiene 2.141 metros de profundidad y, tras
alcanzar un ángulo de 79 grados, avanza 5.100 de largo bajo las
aguas del Caribe, pero debe llegar hasta 6.300 después de
acceder a dos puntos en los que se presume la presencia del
crudo.
Por su parte, el ingeniero cubano Elber Smith, quien está al
frente del trabajo en tres pozos en la costa norte habanera,
expuso que la cooperación china "ha sido fundamental para el
éxito de este trabajo".
El petróleo que se extrae en Cuba es hasta el momento un crudo
pesado de entre nueve y 18 grados API, una medida internacional
que calcula la densidad del hidrocarburo en comparación con el
agua a iguales niveles de temperatura.
Ese crudo pesado solo puede usarse en Cuba en la generación
eléctrica y la producción de derivados.
Cuba tiene en la actualidad una producción de hidrocarburo y gas
cercana a los 4 millones de toneladas anuales o sea unos 25
millones de barriles, en que 3 millones corresponden a crudo
pesado y el resto a gas natural.
Esa producción local cubre cerca de la mitad de las necesidades
del país, que se completan con la compra de petróleo en el
extranjero, la mayoría en Venezuela a precios preferenciales.
Además de las prospecciones en tierra, desde hace dos décadas
Cuba abrió a la inversión extranjera los 59 bloques en que están
divididos los 112.000 kilómetros cuadrados de su zona de
Exclusión Económica en el Golfo de México, para que compañías
petroleras realicen exploraciones a riesgo.
XINHUA
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